Testimonios

La Noticia crónica Banana City

Por Luis E. Villegas N

 

El pueblo fue noticia durante esos días. El malestar fue general entre los vecinos. Nuestra vida pueblerina venía a ser también la misma del país. “Desengáñese comadre, que no hay angelitos negros”.

La noticia salió en el periódico, pero como en el pueblo no llega algunos nos enteramos días después. -¡Y tuvo que ser por eso!  ¡Todos quedamos rayaos... por los de siempre! Decía Marcolina en la plaza, haciendo la cola del Youtong.. En efecto, no hizo falta el periódico para que la noticia corriera de boca en boca por todo el pueblo.

-¡Yo me enteré el otro día, cuando el gobierno mandó las cavas para vender pollo! Decía Marcelo, que también esperaba al Youtong!, y comenzó a echar el cuento: Resulta que estábamos en la cola, éramos los últimos, cuando vino uno del Consejo Municipal, un “edil”, como les llaman, se puso a contarnos en la fila y dijo: - ¡Hasta aquí la venta! ¡Los pollos que quedan son para los guardias!.

La cola, como una culebra, comenzó a moverse, apretándose unos con otros para no quedar fuera, para ajustarse al punto que había marcado el “edil”, para no sobrepasar al de la camisa amarilla que fue la marca del final de la fila. Un vecino comenzó a sugerir que vendieran a los que habían quedado fuera de la cuenta: - ¡total no somos muchos!, decía. Un hombre moreno, alto, grueso, muy grueso, cuyo chaleco antibalas le hacía lucir desproporcionado, y que al parecer era uno de los jefes, interpeló al osado vecino que se atrevió a levantar la voz, a contradecir la orden establecida por la autoridad: Los pollos que quedan son para los guardias.

-¡Hasta la camisa amarilla! -gritó el guardia negro-  -¡O se ponen en orden o suspendo la venta! ¡Aquí hay que mantener el orden!; reafirmó el guardia.

- ¡Ud. no puede maltratar a la gente!  -profirió una “negrita bajita”- era Martita, la del partido comunista.

- ¡Son unos desordenados malagradecidos! - inquirió el guardia como respuesta- - Debieran estar agradecidos del favor que se les hace, ¡Pero no! ¡No actúan como debe ser! ¿Por qué  no dijeron nada cuando lo de las cajas de comida?  ¡Ahí nadie vio nada! ¡Nadie denunció! ¿No me digan que no vieron descargar las 100 cajas cuando las escondieron en la casita?.

- ¡Ud. no tiene derechos a maltratar a la gente! -Replicó nuevamente la Martita- -¡Uno no puede quedarse callado, no hay derecho!.

La verdad es que  no me había enterado bien del asunto de las cajas. Sólo sabía de comentarios aislados que escuchaba de algunos vecinos; pero eran comentarios en forma de quejas y muchos de ellos se contradecían. Lo que si era común en ellos era el cuestionamiento ético, el rechazo a la acción, a los autores del caso y la “raya” que el pueblo había cogido con el asunto. ¿Qué van a decir ahora de nosotros? Ahora éramos conocidos como  “el  pueblo donde escondieron las cajas de comida”. Eso era lo que le “dolía” a la gente.

Fui a visitar a Pablo y preguntarle que sabía. Lo encontré con un grupo de vecinos esperando una visita, de esas que hacen los políticos, estaban retrasados. Estamos en tiempos de elecciones y candidatos. Venían a pedir el voto para la reelección del Gobernador. En sus discursos abordaban la situación del país y el trabajo que estaba pasando la gente; responsabilizaban a la corrupción y los vivos que se habían coleado en el gobierno regional; así mismo, condenaban la ineficiencia de la Alcaldía; pero el gobernador era otra cosa; era carta cabal y se contaba con la comunidad para reelegirlo y seguir gozando de los beneficios sociales.

- ¡En esto tenemos que estar claritos!, Y en el futuro, decían los dirigentes visitantes, preparémonos para apoyar al camarada aquí presente, como candidato a la Alcaldía; este compañero si responderá a nuestras expectativas; no como la actual alcaldesa y su grupo enquistado  en el partido.

Tiempo de elecciones, pensé yo. Se marcharon como vinieron, en caravana de carros oficiales, todos pintados de color blancos, oliendo a representación del gobierno: una camioneta con el sello de Corpoelec, una camioneta Toyota cuatro puertas, un carrito de los que regalaron a los concejales con la franja que identifica taxi... Al final todos se marcharon, y me fui con Pablo a su casa; allí, mientras hablábamos, tomamos un café frío que había quedado de la tarde.

-¿Lo de las cajas? ¡Sí, eso fue el otro día! -dijo Pablo, respondiendo a mi pregunta- -¡Yo estaba en las Tunitas por cuestiones de la comuna; allí me llamo mi hija: “papi te están buscando urgente por lo de las cajas”!.

- Yo pensé que era una de esas ocasiones cuando queda un par de cajas sin entregar, porque el vecino no había pagado y alguno del consejo comunal se aprovecha y las vende entre algún conocido o familiar,  y se presenta siempre el rollo. Me dije a mi mismo: ¡Estas mujeres si se meten en vainas!

Cuando llego a la casa me entero de la cosa. Resulta que al lado de la Marcolina había una casita donde vivía una señora alquilada. Esa familia tenía problemas de pago del alquiler. Los nuevos inquilinos, que resultaron ser de los sectores pudientes del pueblo, “ayudaron a la familia” permitiéndole que desalojaran sin pagar el alquiler que debían. A los días hubo un movimiento extraño. Una mañana temprano paso el hijo de los Colmenares con uno de los policías del pueblo. Conversaron un rato frente a la casa y luego se marchó el policía mientras el muchacho se quedó solo, como esperando...  Más tarde llegó la ambulancia y cargaron cajas de comida, la llenaron y se fueron.  Al rato apareció la guardia, acordonaron la zona, prohibiendo a cualquier vecino que se asomara. Cargaron el resto de las cajas y se marcharon, pasando primero por la jefatura y luego tomaron rumbo al comando de la guardia que queda en la capital del municipio.

Al otro día salió la noticia en el periódico regional. La nota de prensa relataba el descubrimiento de  50 cajas de comida encontradas en una casa de Banana City, las cuales fueron recuperadas por la Guardia Nacional. El periódico destacaba en su titular: “UNA VICTORIA MÁS EN LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN POR PARTE DEL GOBIERNO Y SU POLÍTICA DE PROTECCIÓN AL PUEBLO”. Lo que no dijo el periódico es que eran 180 cajas y que al final del viaje llegaron sólo 50.

- ¿Qué quienes estaban involucrados? –Dijo Pablo mirándome extrañado-  -¡Que ingenuo eres! ... ¡Pues los caciques del pueblo!, ¡los que tienen las conexiones arriba!; porque allí no tuvieron nada que ver ni los Clap, por lo menos no los del pueblo, ni los manzaneros, ni el consejo comunal. Para una acción de ese tipo se necesitan conexiones fuertes y altas entre los centros de distribución de alimentos y las alcabalas para pasar un cargamento de ese tipo. Los Colmenares involucrados fueron detenidos, pero saldrán pronto. ¡Lo de siempre!

Final de tarde, caía la noche; regrese a casa pensando en cómo estirar la cena para que alcanzara hasta el temprano desayuno que debía hacer antes de tomar el primer Youtomg para a ir a la ciudad vecina. Somos parte del país, acontecen  las mismas cosas en el pueblo que en el resto de esta Venezuela; sin embargo, se siente en el pueblo una indignación, una inconformidad colectiva por lo sucedido. El sentido ético- moral de la vida pueblerina está presente; no está perdida. ¡Valores éstos que van más allá de los simples hechos que no recogen las noticias de los periódicos!.

Luis E. Villegas N. / Americaseryliteratura.blogspot.com

Experiencia en la JOC

Mi nombre es Tiany Silva Godoy tengo 24 años, vivo actualmente en la ciudad de Talca, región del Maule y vine a participar de este encuentro primero porque me invito mi padre y segundo por una motivación personal de conocer la JOC, vivirla desde adentro y también entender como se está movilizando hoy bajo nuestro contexto y con qué herramientas trabajar y desenvolverse en el cotidiano.
 Me llamo la atención primero el lugar, el camping de El Quisco es un lugar muy acogedor, un gran terreno notoriamente poblado por una vida natural, a pocos metros del mar y donde el sol y la lluvia fueron protagonistas los días que estuvimos allí y una casa color fucsia en donde convivimos y trabajamos durante 3 días de jornadas donde la conversación , la historia y las experiencias personales tomaron su relevancia; y por supuesto tarde de entretención donde básicamente la pasamos muy bien, la guitarra acompañaba muy bien y las risas invadían todo el espacio. Y en segundo lugar, el compartir y conocer a otros jóvenes y adultos, conocer sus realidades y como se desenvuelven estos en la vida, qué los aqueja y como su contexto familiar, social-cultural y económico los determina. Algo que me llama la atención comparándola con mi propia vida y la vida de quienes me rodean, una variedad de realidades donde quizás nuestras problemáticas y/o deseos no son tan distintos independientemente  de donde vengamos.
Luego de las jornadas y a modo de conclusión personalmente me comprometí a generar instancias de desarrollo social donde prime el buen vivir y la colaboración para un mejor desarrollo con la comunidad que nos rodea atendiendo a problemáticas sociales visibles y compartidas, enfocándose en mejorar la calidad de vida de las personas y por tanto la mía. A su vez destacar el trabajo en equipo desde la colaboración para llevar a cabo los proyectos.
Creo que la JOC es una instancia y una filosofía que nos invita a cuestionarnos el cómo vivimos desde un quehacer cotidiano y nos estrega herramientas como la motivación y el trabajo en equipo. Y al fin y al cabo es una toma de conciencia personal y única desde  los más pequeños detalles de nuestras propias vidas y con la realidad colectiva que, queramos o no, nos involucra desde el sentir, desde el movilizarnos, para crear una vida más justa para todos.

JUVENTUD OBRERA CRISTIANA DE GUATEMALA

Mi nombre es Fredy Osvaldo Ortiz, tengo 16 años de edad, mi mama murió cuando yo tenía 13 años, desde entonces me ha tocado trabajar ya que nunca conocí a mi papá.

Cuando tenía 13 años trabajé como ayudante de albañil, tenía una jornada laboral de 7 de la mañana a 5 de la tarde y mi salario mensual era de 600 quetzales, que sería 80 dólares mensuales, a los dos años de estar trabajando ahí se terminó el trabajo y empecé a trabajar como Vendedor Ambulante, mi jornada laboral como vendedor era de 7 de la mañana a 10 de la noche, con un salario mensual de 320 quetzales que serían 42 dólares al mes, este trabajo es el más cansado y explotado porque uno depende de lo que vende y a eso hay que restarle todo lo que los policías de tránsito le roban a uno, que es mercadería perdida.

Cada día se pone más difícil encontrar trabajo y los que encontramos como jóvenes son los más explotados y los peores pagados.

Actualmente me encuentro desempleado y necesito trabajar ya que vivo con mi tía y tengo un hermano a mi cargo. Espero encontrar trabajo pronto pero como soy menor de edad es mucho más difícil que me paguen el salario mínimo.

Como Fredy, hay miles de jóvenes a los que desde la infancia se les ha robado el derecho de gozar de los derechos mínimos que el estado debería garantizar, no se tiene acceso a estudios, menos el derecho al trabajo y menos a un trabajo digno que les garantice por lo menos el salario mínimo establecido en ley; salario que todos sabemos está muy por debajo de las necesidades mínimas vitales para tener una vida digna.

Pese a que cada año las voces de miles de trabajadores se unen para exigir a gritos la creación de políticas de empleo, el respeto a los derechos laborales, el pago de un salario justo, el respeto a la jornada laboral, el pago de horas extras, el cese al acoso sexual que sufren principalmente las mujeres en sus lugares de trabajo; la situación de nuestro país no cambia, contrario a lo exigido el irrespeto a los derechos laborales va en aumento, lejos de crear políticas de empleo, hay un esfuerzo por legalizar la flexibilización laboral y disfrazar de distintas formas las contrataciones formales que realizan, evadiendo sus responsabilidades con los trabajadores y aumentando la explotación. El promedio de salario mensual a nivel nacional está en Q. 2,667.52, comparada con la canasta básica y la canasta básica vital que se encuentra arriba de Q.6,694.21, lo que demuestra que tenemos salarios de miseria.

El subempleo y el trabajo informal va en notable crecimiento e impactan directamente a la juventud trabajadora; el subempleo disfrazando relaciones laborales y el trabajo informal que pese a que las estadísticas oficiales tratan de tapar esta situación, colocando mínimos porcentajes de mejora, todos sabemos que la falta de empleo ha hecho del comercio informal una fuente de sobrevivencia a la que muchos jóvenes acceden para por lo menos tener una tercera parte del salario mínimo cuando la suerte los alcanza, ya que muchos lo único que logran obtener es una doceava parta de éste, tal es el caso de Fredy, que como lo menciona, únicamente logra obtener Q. 320.00 quetzales mensuales trabajando en esta actividad.

La deshumanización, la falta de sensibilidad y la enajenación se han apoderado de las y los guatemaltecos, pareciera que de una u otra forma se trata de impedir la lucha y la movilización, ahora hay conductores a los que les importa más la libre locomoción, que el derecho a la vida; estudiantes que exigen sus derechos son atropelladas y asesinadas; niñas que se supone están al cuidado del Estado son quemadas vivas; la lucha sindical criminalizada…

Es hora de poner un alto a tanto atropello que vive la juventud trabajadora

La Juventud Obrera Cristiana de Guatemala exige:

  • La creación de políticas de acceso a trabajo digno para la juventud trabajadora
  • El cese a la persecución de la que son víctimas las y los trabajadores informales
  • El aumento del salario mínimo, para que esté acorde a las necesidades mínimas vitales de la juventud trabajadora
  • La mejora de los servicios que presta el seguro social
  • El acceso al seguro social para todas y todos los trabajadores incluidos los trabajadores informales
  • Que se garantice el derecho a la organización de las y los jóvenes trabajadores
  • Que se investigue y se castigue a los responsables de violentar el derecho a la vida en sus distintas magnitudes, principalmente el de las niñas que fueron quemadas vivas y el de la joven estudiante que por exigir el derecho a la educación fue brutalmente asesinada

Este primero de mayo, fecha conmemorativa y combativa de la clase trabajadora por su liberación, es un momento principal para que la juventud trabajadora se movilice frente a un contexto de violencia, exclusión y explotación que miles de jóvenes trabajadores estamos viviendo.

¡¡¡ JUVENTUD OBRERA CRISTIANA DE GUATEMALA, PRESENTE EN LA LUCHA !!!

Centro de Formación de la Juventud Trabajadora Yvy Marae´ý

Con mucha alegría y una gran esperanza, la JOC base San Juan Nepomuceno de Paraguay abre el año lectivo 2017 en el centro de formación de la Juventud Trabajadora Yvy Marae´ý con el renovado compromiso de ofrecer un espacio de formación alternativa y sistemática para los jóvenes trabajadores excluidos de los sistemas de educación formal. En este espacio educativo se busca formar entre participantes y facilitadores una mentalidad nueva de acuerdo a la dignidad personal y colectiva, enfatizando la participación consciente de manera activa y organizada e impulsando los cambios necesarios en la construcción de una nueva sociedad.

Leer más...

JOC Nicaragua: Testimonio de vida de Virginia Isabel Reyes Torres

virginiaGrupo Base San Rafael – Nicaragua.

Mi nombre es Virginia Isabel Reyes Torres, tengo 18 años. Termine 5to año de secundaria actualmente estudio la carrera técnica en ingles que son 12 niveles de inglés y dura un año, no he ingresado a la universidad.

Desde los 14 años trabaje ayudando a matar chanchos. El dueño era un vecino y me pagaba 100 córdobas el día ($4). Ese trabajo era difícil porque había que matar el cerdo, hacer los chicharrones, hacer la pepena (sacarle la grasa al cerdo), enterrar las tripas y vender lo que se hiciera. Era muy cansado. Trabaje por la necesidad de los gastos personales, mi papa es jubilado y el sueldo solo alcanza para la comida. Mi mama está en la casa y lava ropa para conseguir un ingreso más. En total somos 5 hijos en la familia.

Ahora que he cumplido 18 años, busque trabajo en una planta recicladora que está cerca del barrio. Al principio me desesperaba, ya que el trabajo era de estar 8 horas bajo el sol seleccionando botellas. Esta es una empresa china pequeña, de 40 trabajadores, que está creciendo. En Nicaragua cuesta conseguir trabajo, en las maquilas y zonas francas es más fácil entrar por conectes de conocidos. Hay mucha búsqueda de trabajo. La meta de trabajo es ordenar 500 kilos de botellas por persona.

Leer más...